Al mosquito, sin tregua

por vidaLos meses de mayo a octubre son los de mayor riesgo epidemiológico, por los altos índices de infestación del Aedes aegypti. En agosto y octubre tiende a elevarse aún más la focalidad por las altas temperaturas y las lluvias, por lo que urge extremar las medidas contra el alado en los hogares y sus alrededores.

Al decir de la doctora Ariadna Martha Benech Jiménez, subdirectora provincial de Vectores en Guantánamo, al cierre de agosto los índices de infestación en el territorio fueron de 0.38, superior al 0,05 permisible, y que los depósitos de agua de consumo representan el 81,2 por ciento de los focos; de ellos, los tanques bajos el 65,7 por ciento y los artificiales el 14,1, lo cual dice del deficiente accionar de los moradores para evitar los criaderos del vector dentro de la vivienda.

El cepillado de los tanques u otros recipientes cada siete días es una de las acciones más efectivas para destruir los huevos en la primeras fases del ciclo vital del mosquito; mantenerlos tapados y abatizados; impedir que se acumule agua proveniente de la lluvia en cascarones de huevos, nylon, latas, botellas, son otras de las medidas para no dejar volar al patirraya´o.

Se refirió, además, a que como existe también riesgo epidemiológico por la COVID-19, se impone lograr efectividad en el control antivectorial de los agentes de la Campaña y la población, con una sistemática labor autofocal familiar dentro de la vivienda y en el entorno.

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