Sao del Indio: combate o batalla, victoria cubana

0829 hermanos maceoCuando este 31 de agosto se cumple un siglo y cuarto de la victoria independentista cubana contra los militares colonialistas españoles en Sao del Indio, la significación permanente de esa acción bélica librada en territorio de Guantánamo vale la conmemoración.

Que Antonio y José Maceo, Agustín Cebreco y Pedro Agustín Pérez fueran los jefes de los 650 mambises que derrotaron en aquel sitio y alrededores, actualmente en los límites guantanameros-santiagueros, a los 900 enemigos que venían a matar o capturar a José, cobra ya alto interés en la recordación de lo sucedido hace 125 años.

Más que el León de Baconao se encontraba baldado desde hacía semanas por una ciática doble en la prefectura montañosa de Casimba de Filipinas, inválido en su hamaca e impedido de montar a caballo, aislado con una reducida escolta de 50 hombres, como anotaron José Miró Argenter, jefe del Estado Mayor de Antonio, y otros cronistas de los heroicos acontecimientos.

Los hechos, que se inscribieron en la nombrada Primera Campaña Oriental, comandada por Antonio Maceo como preámbulo de la Invasión a Occidente, se desatan a partir de la fuga de un prisionero español del campamento de Filipinas, que, al parecer, había aceptado sumarse a la causa cubana y hasta tenía la confianza por su disposición al servicio del propio avispado León oriental.

Un día todo cambió, cuando el soldado español fue al río a bañar un caballo y aprovechando que estaba solo montó en la bestia y no paró hasta hallarse entre la jefatura de los colonialistas en la ciudad de Guantánamo.

Disfrazó su doble deslealtad con el cuento de una azarosa fuga, dio detalles de la difícil situación del jefe mambí y atizó la provocación describiendo que José aludía irónicamente con su tartamudeo característico al jefe de la Villa, llamándolo Copello, y no por su grado y nombre coronel Borja Canellas.

Pero cuando las tropas españolas se preparaban para salir de Guantánamo, a la proyectada como fácil cacería de José, muerto o capturado, el Servicio de Inteligencia mambí voló más rápido con la noticia hasta el León, en Casimba de Filipinas.

Entre los enemigos estaban los milicianos traidores a la causa cubana, herederas de las tristemente célebres Escuadras, que acosaron, atacaron y casi exterminaron a los expedicionarios de Duaba: Antonio, José y Cebreco entre ellos, en abril de ese año.

A pesar de su enfermedad, el general José montó a caballo. Avisó a su hermano, quien se encontraba distante 30 o 40 kilómetros, una terrible marcha, hasta llegar a las tres de la mañana. El recorrido, dice Miró Argenter, se realizó “en una noche tenebrosa, por caminos horribles y sin un minuto de descanso, en la cual quedaron caballos y acémilas por quebradas y senderos del monte”.

Al amanecer, la columna española salió de Guantánamo, pero en el Palmar de Ampudia tuvo que combatir contra una emboscada cubana, situada por el general José. El brigadier cubano, Agustín Cebreco, flanqueó al enemigo por la izquierda y llegó hasta el río Baconao, donde José, en lo alto de la loma del Trucutú, combatía. Tras nueve horas de combate, los mambises se posesionaron de las alturas de Sao del Indio y obligaron a los hispanos a retroceder con numerosas bajas.

Antonio Maceo ordenó al brigadier “Periquito” Pérez dejarle libre el paso para hacerla caer en una trampa con explosivos, la cual destrozó la vanguardia, pero el jefe español ordenó continuar avanzando sin ocuparse de muertos ni heridos. En la madrugada del día 2 de septiembre la fuerza colonial empezó la retirada hacia la cercana ciudad y los cubanos solo pudieron hostilizar la retaguardia.

El enemigo tuvo alrededor de 200 bajas entre muertos y heridos, los mambises 89 y una buena cantidad de lesionados. “No se conoce del destino de aquel soldado español que, en realidad, sin quererlo, llevó a una emboscada a las fuerzas a las que pertenecía, y que ante un inquisidor tribunal muy bien que lo hubieran considerado traidor”, valora un comentarista actual.

La victoria de esa importante acción tuvo como consecuencia la rápida consolidación de las fuerzas cubanas en la guerra que se iniciaba, así como la consecución de importantes victorias militares, la incorporación de gran cantidad de combatientes a las filas mambisas y la obtención de nuevas armas y municiones.

Por las diversas acciones, momentos y resultados, la mayoría de los analistas plasman el hecho como la Batalla de Sao del Indio, mientras los menos consideran solo puntualmente el combate librado en ese punto.

Lo definitivo es que fue un acontecimiento victorioso para los cubanos, con el cual concluyó la exitosa Primera Campaña Oriental, comandada por el lugarteniente general Antonio Maceo

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.