Nairelis Fuentes Montoya, tan natural como sus sueños.

Nairelis FuentesNairelis ha participado en diversas competencias internacionales, aunque su debut entre mayores fue en los Juegos Panamericanos de Lima 2019.Nairelis Fuentes Montoya es una guantanamera natural, de esas que el vivir lejos no le cambia el carácter ni extingue su sencillez, de las que sacan a relucir una sonrisa tan cálida que seduce y que conversan sin trabas ni poses.

Cuando le dijeron que viniera al encuentro del periodista, se negó de primera, pero ante la insistencia del entrenador no le quedó otra que bajar del colchón. Llegó nerviosa, porque dice que le tiene “terror a las entrevistas”; saludó, se arregló el quimono, y minutos después conversaba afablemente con el único freno del tiempo, pues debía volver al entrenamiento.

Punto de partida

“Mis dos hermanos fueron judocas y de la mayor fue que le cogí amor a este deporte. Desde pequeña yo la acompañaba al área y me gustaba. A los siete años me apunté con el profesor Yunior Áreas Griñan. Entonces se entrenaba sobre el césped del campo de pelota de Argeo Martínez -su poblado natal-, que era muy duro, pero no impedía que tratáramos de aprender.

“Recuerdo que mi mamá buscó unos sacos y logró hacer una especie de lona que ayudaba a suavizar los golpes. Creo que hoy en Argeo ya tienen algunos colchones y un pequeño local.

“Realmente me encantaba el judo y me alegraba cada buen resultado. En sexto ingresé en la Escuela de Integración Deportiva, y con solo 15 años me captaron para la escuela nacional”.

Paso adelante

“Tener que irme lejos de mis abuelos, de mi mamá y del resto de la familia fue complicado. El día que partí no paraba de llorar y luego cada vez que llamaba para acá ahí mismo venían las lágrimas. Una de mis hermanas, que vive en La Habana, al inicio me tenía que ir a ver casi a diario. Ya con el tiempo me acostumbré y ahora sumo ocho años entrenando en La Habana.

“Cuando llegué me sentía intimidada por ver tantas grandes atletas a mi alrededor y, sobre todo, por el profesor Ronaldo Veitia, que era muy exigente y a quien le agradezco mucho, pues siempre me ayudaba psicológicamente y me daba apoyo y consejos.

“Ya en la capital he tenido que batallar para conseguir un espacio. Llevo años obteniendo medallas en las competencias nacionales y en 2019 gané el oro, y por eso me seleccionaron para ir a los Juegos Panamericanos de Lima, en los que quedé en quinto lugar. No quedé satisfecha, pero para ser mi primera competencia internacional de mayores, es un buen resultado”.

Y llegó la pandemia

“Cuando la COVID-19 se desató en el país y se determinó suspender las competencias y los entrenamientos, fue un duro golpe, ya que estábamos al final de la preparación para el campeonato nacional, que era una semana después. No había nada que hacer, solo cumplir las indicaciones y seguir preparándose de forma individual. Primero me fui a Santiago de Cuba, y el 8 de mayo para Guantánamo.

“Se decidió que entrenáramos aquí por la situación epidemiológica en La Habana. Desde inicios de agosto rompimos con la preparación mezclados hembras y varones y con muy buenos profesores al frente. Es la primera vez que entreno en Guantánamo junto con los muchachos, algo positivo ya que ellos son más fuertes y te ayudan a esforzarte y crecer”.

“Ahora que reinicia el curso terminaré el segundo año de Cultura Física aquí, y de ser necesario abrir el siguiente también, aunque espero mejore la situación en la capital, y pueda volver pronto, y competir en noviembre para tratar de repetir el título cubano.

Camino adelante

“Mi sueño es quedarme como primera figura y eso solo puedo ganármelo sobre el colchón, y ahora mismo mi principal rival es la también guantanamera Idelanni Gómez, con quien me llevo muy bien, aunque tengamos tremenda rivalidad en las competencias -el año pasado fueron las protagonistas de la final femenina de los 70 kilogramos.

“Ya en ese puesto la aspiración es alcanzar medallas internacionales en centroamericanos, panamericanos, mundiales y olimpiadas, el sueño de todo atleta, y que en mi caso siento es una necesidad”.

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